The humanity is amazing:
http://www.news.com.au/story/0,23599,23590407-2,00.html?from=public_rss
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Ya sé, parezco al Grinch. Pero es que cada año es lo mismo. Escuchas felicitaciones por todos lados, recibes abrazos de gente con la que en el año cruzaste las mismas dos palabras (buenos días) o que mirabas al pasar por los pasillos, pero de la que no sabes más que trabaja en el mismo edificio que tú. En las calles hasta los taxistas te felicitan como si te conocieran o al menos como si les importara. Todo mundo destila, emana, prodiga y se desvive enviando buenos deseos.
Lo confieso, soy un adicto. Mi adicción es crónica. Es más soy un caso perdido. Soy adicto al café.
Y ya que andamos con las confesiones, también soy adicto al chocolate. No al que se toma (al menos no tanto) sino al que se come y entre más amargo mejor.
No hay día que no tome una taza de café y no hay momento en que teniendo un chocolate a la vista no le hinque el diente.
El mejor café de la ciudad, hasta ahora, es el del Jarocho de Coyoacán, y el que está junto a la librería el Sótano es el mejor de todos.
Aquí en el trabajo no hay cafetera. Es más, no venden buen café en los alrededores y eso que estamos rodeados de cafecitos: Starbucks, Italian Coffe Co. y hasta unos Bisquets Bisquets de Obregón (aunque el café con leche que venden está bueno, sobre todo cuando hace frío y con una pieza de pan de acompañamiento).
Por otro lado está el factor monetario. Es muy caro comprar café todos los días.
Así que, para mi eterno castigo y tormento, tuve que comprar un frasco de Nescafé (NESCAFE, la herejía hecha café solubley empacada en un frasquito de 200 gr) y conformarme con tomarlo para satisfacer mi adicción. :(
Ni modo, todo sea por no robar para poder mantener mi vicio.
Eso sí, al llegar a la casa me desquito con un buen café del Jarocho recién hecho. Al menos hasta el día siguiente.
Pues si, otra semana más está a punto de irse.
Ves pasar los días cada vez más rápido entre más viejo eres, o entre más preocupaciones y responsabilidades tienes en la cabeza. Quién sabe. El caso es que se va otra semana más y yo sigo sin encontrar tiempo para hacer mi tan publicitado y nunca mostrado proyecto. Primero era hacerlo en Ruby on Rails y aunque ya tenía una gran parte hecha la eché para atrás después de encontrar Seaside.
Entre el aprender Smalltalk usando Squeak, y aprender (con tan poca documentación y de esa casi toda enfocándose en lo básico del framework) Seaside, se me han ido las semanas y nada de avance en cuanto al proyecto.
Lo último que me ha distraído es que hemos estado saliendo a practicar con el auto. Noches estresantes, ya que no es como en las clases donde vas en un auto rotulado "escuela de manejo, precaución", por lo que los demás automovilistas se te avientan, se te pegan, no tienen paciencia, etc. Los taxis y los microbúses son los peores.
Pero ya le voy perdiendo el miedo. Ya nos metimos a avenidas grandes y cada día nos sentimos más seguros manejando.
En fin. Espero que ya pronto pueda continuar con mi proyecto.
De un tiempo para acá suelen llegar invitaciones de todo tipo de sitios como hi5, myspace y wayn entre otros. Durante un breve momento contemplo la posibilidad de contestar con una breve pero firme negación, explicando mis razones. Pero después de recibir una de esas al día, durante 2 semanas, termino borrándolas de mi bandeja de entrada sin siquiera abrirlos o ver quién las manda.
Y no es porque no quiera estar en contacto con esos amigos que "tan amablemente" me invitan a unirme a su red de amigos. Tampoco es porque sea un obstinado y no desee ser parte de las "nuevas tendencias del internet". No, es algo más fundamental.
Todos estos sitios, a diferencia de un blog común y corriente, fomentan las redes cerradas. Son sitios que, aún para ver las fotos de tus amigos, te obligan a registrarte con ellos y ser parte de su red. Quizá si no tuviera mi propio blog, y aún mas si no lo hubiera instalado desde cero yo mismo, me registraría y sería parte de alguno de ellos. Pero qué pasaría si, siendo por ejemplo parte de myspace, me llegara una invitación de hi5. Tendría que registrarme allí también, sobre todo si varios de mis amigos están ahí. Pero en este caso ya tendría 2 sitios que mantener, cada uno con su propia red de amigos, con su propia funcionalidad, etc. Más aún, si un año después estuviera de moda otro sitio, ¿me inscribiría a este también? Creo que entienden el punto.
Cada una de estos sitios es como esas películas malas estadounidenses donde la amiguita celosa de la escuela le dice a la protagonista que no haga amistad con la recién llegada porque no es parte de su círculo aprobado de amistades.
El blogging, por otro lado es simplemente tener un sitio público, donde puedes escribir y publicar lo que tu quieres para que sea visto por todos, sin previo registro, sin previa invitación. Apertura total. Escribes para ser visto, aunque nadie te lea. Todos pueden acceder a tu sitio sin que tengas un cadenero como en las discotecas que te solicita tu credencial (y hasta te pregunta si traes dinero) antes de dejarte entrar a donde quieres entrar.
Es obvio que estos sitios llenan un nicho que no había sido explotado antes. Es un hecho que llegaron para quedarse y que, mientras haya jóvenes dispuestos a explorar nuevas maneras de interactuar con sus amigos, tendrán usuarios fieles. Yo por mi parte, no pertenezco a este grupo. Creo que la apertura es vital.
Al igual que con el software libre, no estoy dispuesto a renunciar a la libertad de instalar el software que yo quiera y de que mi sitio este disponible para todos sin restricción. No quiero estar sujeto a una empresa y a las políticas que ellos unilateralmente imponen sobre sus usuarios y mucho menos que ellos decidan si lo que escribo y publico es aceptable o no.
Con mi blog yo soy el único juez. Yo decido lo que se publica, cuándo se publica y cómo se publica. Además, decido que se publica para todos. Ese es mi derecho y no estoy dispuesto a renunciar a él.
Así que, a todos los que me han invitado a unirme al hi5, myspace y similares, gracias por pensar en mí, pero debo declinar su invitación. Al contrario, yo los invito a que tengan un blog, abierto a todos, disponible para quien quiera verlo, aunque esa persona que quiera verlo no sea alguien que conozcan. Hay muchas maneras de ser visible en Internet, de publicar lo que piensan, sin tener que ser parte de un círculo cerrado. Inténtenlo, verán que es mucho mejor que lo que tienen ahora.
Hace tiempo que intento terminar un proyecto alterno que estoy haciendo con un amigo. Es una aplicación web. Ya saben, lo tradicional: PostgreSQL, Java, Struts, Tomcat. Eso no es importante, sobre todo a la vista de los últimos posts donde explico mis razones para dejar atrás ese tipo de tecnología (me refiero a Struts). Lo importante es que desde el inicio decidí que iba a separar completamente la presentación de la aplicación, de manera que el producto se pudiera personalizar (cambiarle el tema) si así lo prefería el cliente.
Si alguien me hubiera dicho que eso iba a ser toda una aventura, no lo hubiera creído.
Desde siempre he sido poco resistente a los climas calurosos. Y caluroso con humedad es doblemente insoportable para mi. Creo que nunca podría vivir en la playa. Si pudiera elegir viviría en algún país frío, o al menos donde el calor no dure tanto tiempo.
Y es que el clima ya está insoportable. ¡A las 9 de la mañana se siente el calor!
Yo si creo que ya afectamos el clima global por tanta contaminación y destrucción de los bosques. Qué triste realmente.
No hay nada más aburrido que hacer reportes. Reportes, reportes, reportes.
Reporte de tal dato cruzado con la información de tal otro dato, que además sea para fechas posteriores a fulanita y que no incluya a los datos que tengan sutanito.
Qué flojera! Pero hay que ganarse el pan.
Lo único bueno es que, al final del día, quedan tu esposa, un bebé a la vuelta de la esquina, una película, una buena cerveza, unas palomitas y un proyecto propio que va tomando forma. Sin eso, nada tendría sentido.
En fin.